Conflictos Armados entre España y Gran Bretaña: La guerra de la oreja de Jenkins

Blas de Lezo - Museo Naval de Madrid / Desconocido

Fue el episodio decisivo que marcó el desenlace de la guerra de la oreja de Jenkins, uno de los conflictos armados entre España y Gran Bretaña

El contrabando era uno de los delitos que perseguía con mayor ímpetu la flota española destacada en el Caribe. Los mercantes ingleses saltándose todas las normas legales de la época realizaban contrabando constantemente por lo que las fricciones entre España y Gran Bretaña eran continuas.

A tenor de estas circunstancias un inconveniente ocurrido en 1738 frente a las costas de Florida fue esgrimido por Gran Bretaña como pretexto para tratar de arrebatarle a España el dominio marítimo y comercial de la zona. El incidente derivó en una guerra que duró largos nueve años y que fue conocido como la Guerra de la oreja de Jenkins.

La Guerra de la oreja de Jenkins

Robert Jenkins era un viejo contrabandista inglés muy conocido por las autoridades españolas al ser multirreincidente. En la primavera de ese año cuando el guardacostas español La Isabela, al mando del capitán Julio León Fandiño navegaba en labores de vigilancia avistó al mercante de Jenkins. Al llegar a su altura fue abordado por el oficial y cuatro marineros procediendo a la detención del delincuente y a la aprehensión del alijo de contrabando. Como castigo el capitán Fandiño ordenó a sus hombres que cortaran la oreja al viejo Jenkins diciéndole: “Ve y dile a tu Rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”. Jenkins depositó la oreja seccionada en un frasco con alcohol y partió rumbo a Gran Bretaña.

El mes de octubre de 1739, Robert Jenkins se personó, junto al tarro que contenía su oreja, en el Parlamento británico informando a los diputados de los hechos ocurridos los cuales inmediatamente se tomaron la anécdota como una grave ofensa al rey Jorge II y decidieron que España era merecedora de una declaración de guerra como así se hizo.

Las hostilidades dieron comienzo en noviembre de 1739 cuando una flota británica al mando de Sir Edward Vernon atacó la ciudad de Portobelo en el istmo de Panamá entonces perteneciente al virreinato de Nueva Granada. La ciudad fue destruida y saqueada por los ingleses.

Cartagena de Indias

Envalentonado por el triunfo, envuelto en un clima eufórico, espoleado por la opinión pública inglesa y aguijoneado por las proclamas incendiarias de William Pitt, joven parlamentario británico, Vernon, decidió reunir una fabulosa escuadra y atacar Cartagena de Indias el bastión fortificado más estratégico del Caribe. Reunió en Port Royal, Jamaica, 186 navíos, más de 2.000 cañones y alrededor de 28.000 hombres con los que zarpó hacia su objetivo.

A principios de marzo de 1741 fondeó frente a las costas de la ciudad con clara disposición a atacarla. La ciudad estaba gobernada en esos momentos por el Virrey Sebastián de Eslava y defendida militarmente por uno de los más grandes y geniales militares españoles de todos los tiempos, el Teniente General don Blas de Lezo. Disponía para la defensa de la ciudad seis buques: el Galicia, el San Carlos, el San Felipe, el África, el Dragón y el Conquistador y una guarnición de unos 3.600 soldados.

Ambos militares eran viejos conocidos y en una ocasión anterior hubo un cruce de misivas entre ellos en las cuales Vernon explicaba que “los prisioneros españoles en mi poder están recibiendo un excelente trato a pesar de no merecerlo” a lo que el militar español le contestó en tono arrogante, seco y desafiante: “Puedo asegurarle a Vuestra Excelencia, que si yo me hubiera hallado en Portobelo, se lo habría impedido, y si las cosas hubieran ido a mi satisfacción, habría ido también a buscarlo a cualquier otra parte, persuadiéndome de que el ánimo que faltó a los de Portobelo, me hubiera sobrado para contener vuestra cobardía”.

La batalla final

La Escuadra británica es avistada el 13 de marzo y Vernon ordenó silenciar las baterías de Chamba, San Felipe y Santiago, luego hizo lo mismo con la fortaleza de San Luis de Bocachica a la que estuvo cañoneando dieciséis días sin parar ni de día ni de noche.

Tras estos ataques entró en la bahía de Cartagena haciendo que los españoles se replegaran al castillo de San Felipe de Barajas tras dejar abandonada la fortaleza de Bocanegra. Vernon, en plena euforia, se precipitó haciendo llegar a Inglaterra la noticia de su victoria pues a los defensores de la plaza, Blas de Lezo y Des Naux, les quedaban poco más de 600 hombres. Entonces Vernon decide internarse en la selva para rodear la fortaleza. Los británicos poco acostumbrados al clima y a las picaduras de insectos contrajeron rápidamente la malaria muriendo centenares de ellos. Los que quedaron intentaron un ataque a los españoles a través de una estrecha rampa que Lezo había mandado taponar con 300 de sus infantes armados solamente con espadas y cuchillos. Los ingleses sufrieron 1.500 bajas en el malogrado ataque.

La moral de los atacantes se vino abajo considerablemente debido a las epidemias y a la resistencia que estaban dando las tropas españolas bajo el mando de Lezo. Vernon perdió entonces los nervios pues veía fracasar la operación y, sin embargo, se había anticipado a dar la buena nueva de la Victoria a Londres. Reunió a sus generales y ordenó que pusieran fin a la resistencia española por cualquier medio de asalto.

Los asaltantes al mando del general Woork se organizaron en varias columnas de granaderos y otras tantas de casacas rojas poniendo en vanguardia a esclavos jamaicanos armados simplemente con machetes. Los españoles repelieron la acometida y contraatacaron a bayoneta calada a los británicos causando una auténtica matanza entre los asaltantes. Las bajas se contaron por miles. A la mañana siguiente emprendieron la huida abandonando a merced de los españoles todos sus pertrechos.

No le quedó a Vernon otra opción que emprender la huida ya que las enfermedades y la escasez de aprovisionamiento habían comenzado a hacer mella en las fuerzas atacantes. Las últimas naves partieron el 20 de mayo.

Fuente: suite101.net

La Guerra de los 80 años o Guerra de Flandes

Si en España guardamos cierto rencor a Francia por intentar invadirnos y ocupar nuestro territorio durante seis años (lo que tardamos en echarles), es lógico entender cómo nos miran desde los Países Bajos, donde todavía hoy se le dice a los niños que “si no se portan bien vendrá el Duque de Alba”, en vez del coco.

La Guerra de los Ochenta años, o Guerra de Flandes, enfrentó a las diecisiete provincias de los Países Bajos contra su soberano, el Rey de España. La rebelión comenzó en 1568 y acabó en 1648, cuando por fin se les reconoció como independientes.
El mantenimiento de La guerra de los Ochenta años, que duró tantos años como su nombre indica, acabó hundiendo a la economía española, provocando sucesivas bancarrotas y dinamitando la imagen de todos los españoles. (durante esta guerra nació la Leyenda Negra).
Pero hay otra forma de verlo. Una forma que tenga en cuenta la política de la época, la amenaza de guerra y la contextualización. ¿Alguien puede dudar de la importancia geoestratégica de Flandes para un imperio como el español, con la cantidad de enemigos que había creado? Significaba una amenaza constante para Inglaterra, otra para Francia;  colocaba a España a las puertas del Sacro Imperio Romano Germánico y era el pasillo también, para entrar en Alemania por el norte.
No obstante, allí nunca se quiso a España y debió haber rectificado antes de perder todos los hombres que perdió, sin ni siquiera mencionar el dinero. Pero parece que la culpa de todo la tenía la herencia de un gran rey, Carlos I, que heredó todos esos territorios por via paterna (Habsburgo), y que decidió cederlos a su hijo tras abdicar en él, dos años antes que la rebelión, en 1556. A Carlos I le respetaban, porque era un rey políglota y de gentes, pero no hicieron lo mismo con Felipe II, pues no hablaba su lengua y además se empeñó en convertirles al catolicismo, de manera intransigente, cuando estaba clarísimo que eran calvinistas, no querían a su soberano, no querían tener nada que ver con España y ni mucho menos con sus curas.
Pero de nuevo, si contextualizamos y nos ponemos en la piel de Felipe II, nos damos cuenta de que él y toda su gente, familia e incluso mascotas, estaban convencidos de que España debía ser el guardián del Catolicismo en Europa, por mucho que ahora esto nos parezca una necedad. Lo comprendamos o no esto era así.
Este periodo de tiempo aglutina más de 19 batallas, cada una de las cuales pudiendo ofrecer folios y folios de información, siendo de las más importantes el Asedio de Breda, la Batalla de Rocroi, Jemmingen, Haarlem, Ostende, Amberes y demás.
Sin duda especial mención merecen también personajes de la época como el tercer Duque de Alba, Alejandro Farnesio, Guillermo de Orange, Ambrosio Spínola, Isabel I de Inglaterra y un sinfín de otros nombres a los que tendría que dedicar alguna pequeña biografía, por la cantidad de cosas que tienen que contar.

Esto ha sido sólo una pequeña reflexión de lo que allí aconteció, que tiene como objetivo persuadir a los realmente interesados a que sigan investigando, porque es una guerra, lastimosamente, apasionante.

Fuente: todahistoria.com

La Guerra de los Treinta Años

Las diferencias religiosas y de estado existentes entre la nobleza potestante y el Emperador católico de la Casa de Austria Fernando II, fueron lo que condujeron a la Revolución de Bohemia de 1618. Por otra parte la Defenestración de Praga y la elección de un rey procedente de Bohemia motivaron el inicio de la Guerra de los Treinta Años.

Durante la primera fase de la guerra el Emperador, respaldado por los príncipes católicos, parecía dominar la situación en el momento en que el rey protestante de Dinamarca entrara en la guerra, pues en ese momento los daneses también fueron vencidos y se vieron forzados a firmar la Paz de Lübeck, después de la ocupación de Holstein.
La situación cambió totalmente cuando el rey sueco Gustavo Adolfo II desembarcó en Pomerania en 1630. La participación sueca en la guerra se debió a que éstos se sentían amenazados por la opresión en contra de los protestantes durante el reinado habsburgo y por los planes de formar una flota habsburgo en el Mar Báltico. El rey de Suecia logró avanzar hasta Munich penetrando con sus tropas por los principados del clero de la zona del Rhin Medio. El Rey Gustavo Adolfo pereció en la Batalla de Lützen, el 16 de noviembre de 1632.
La Paz de Praga de 1635 cerró esta etapa de la guerra. Fue ya durante este período que la lucha entre los poderes europeos perdió su carácter confesional inicial tras aliarse la Francia católica con la Suecia protestante en contra del Emperador católico.
Cuando se hizo evidente que el Emperador no podría ganar la guerra, las fracciones hasta entonces enemigas acordaron entrar en negociaciones de paz en las ciudades de Münster y de Osnabrück, negociaciones que se iniciaron en 1643. La guerra, sin embargo, continuaba en toda su crueldad fuera de estas ciudades denominadas “de la Paz”.

Tras cinco años de negociaciones, la Paz de Westfalia fue firmada oficialmente en octubre de 1648. Ya a comienzos de ese año se había firmado en Münster la Paz Hispano-Holandesa que le otorgaba a los Países Bajos del norte la independencia en categoría de estado.

La victoria de Fleurus,la victoria de don Gonzalo de Córdoba durante la guerra de los Treinta Años. Su ejército derrotó a las tropas protestantes alemanas.

Fuente: wwwhistoriakliverscom.blogspot.com

El enfrentamiento en Lepanto

ANTECEDENTES Y PREPARATIVOS

El poder de los turcos había comenzado con la toma del Imperio romano de Oriente, en el año 1453, hecho que los alentó a convertirse en señores del Mediterráneo.

Para protegerse y enfrentar a la amenaza turca, se constituyó la Liga santa, el 25 de mayo de 1571, donde se aliaron Felipe II, de España, el Papa Pío V y la ciudad de Venecia. El temor se justificaba ya que los turcos en 1569, se habían apoderado de Túnez y en 1570, habían tomado Chipre, posesión de Venecia, rompiendo el sultán Selim II, el tratado de paz con Venecia que siempre había respetado su antecesor, Seliman, avanzando inexorablemente, hasta apoderarse de Nicosia el 9 de septiembre.

El acuerdo de la alianza cristiana, incluía el financiamiento de los gastos de la empresa bélica, por parte de los aliados, correspondiéndole la mitad de las erogaciones a España. Los venezianos afrontarían un tercio, y la sexta parte estaría a cargo del pontificado. El botín de guerra se repartiría en esa misma proporción. Se establecía, además, la imposibilidad de hacer la paz por separado. Las acciones se dirigirían contra Turquía, incluyéndose sus posesiones en el norte africano, que le corresponderían a España.

Al mando fue colocado Don Juan de Austria, hermano del rey español Felipe II (imagen a la derecha) a bordo de “la Real”, secundado por Álvaro Bazán,y Gian Andrea Doria. Se formó una flota de 315 naves y un gran ejército, de aproximadamente 30.000 hombres, formado en su mayoría por españoles, que partió por el Mediterráneo, el día 15 de septiembre. Sebastián Veniero dirigía la flota veneziana, formada por 140 naves. Marco Antonio Colonna conducía la fuerza pontificia.

Por delante del resto de la flota iba Juan de Cardona, y ocho millas más atrás las fuerzas se dividían en cuatro cuerpos. El de la derecha, formado por 54 galeras era conducido por Juan Andrea Doria. Al centro, al mando de Juan de Austria se ubicaban 64 galeras. Las 53 galeras de la izquierda eran conducidas por Agustino Barbarigo. Las 30 galeras restantes, al mando de Álvaro de Bazán, tenían función de reserva.

Los turcos adoptarían una formación similar en cuatro cuerpos, pero en forma de media luna, siendo comandados cada uno de ellos, por Mahomet Siroco, Uluch Alí, Cara Kodja, y Murat Dragut.

Enterado Juan de Austria de la presencia de los turcos en Lepanto, reunió un consejo de guerra, que desaprobó el enfrentamiento, por ser superiores las fuerzas enemigas. Sin embargo, Juan de Austria consideró que una dilación podía acarrear peores consecuencias. Allí se suscitó un conflicto entre los venezianos y Juan de Austria, por el asesinato de un hombre de Juan de Austria a manos de los venezianos, que lo acusaban de herir a uno de sus hombres. Sin embargo, tras debatir sobre la responsabilidad de Veniero, acusado del hecho, decidieron combatir, y olvidar el incidente.

LA BATALLA

En el Golfo de Lepanto, cercano a las costas griegas, se produjo el enfrentamiento entre los turcos, que respondían al Sultán Selim II, quien puso la flota al mando de Alí Baja, a bordo de “La Sultana” y los cristianos, el 7 de octubre de 1571.

El ala derecha turca arremetió contra la izquierda cristiana, resultando muerto Barbarigo, cuando una flecha, arma preferida de los turcos, se le incrustó en el ojo, pero su nave no pudo ser apresada, por el auxilio prestado por el resto de las galeras aliadas.

La embarcación de Alí Baja, golpeó de frente a la de Juan de Austria, quien ayudado por el resto de su escuadra, rodearon y capturaron a “La Sultana” de Alí, luego de un sangriento combate cuerpo a cuerpo, donde también pereció Alí, que fue degollado.

Uluch Alí, desde la izquierda, consiguió asestar un duro golpe a la flota cristiana, destruyendo varias embarcaciones, pero su éxito fue solo temporal, ya que debió huir ante la resistencia de los aliados.

DESENLACE

Ese mismo día, se produjo la victoria de los aliados, debiendo lamentar los vencidos la muerte de 30.000 hombres, de un total de 90.000, y la pérdida de 230 naves. Solo 50 naves turcas lograron huir. Los cristianos perdieron aproximadamente 30 galeras y 8.000 hombres.

Al anochecer, y previéndose mal tiempo, los cristianos se retiraron victoriosos al puerto de Petala.

El 17 de octubre, la galera “El Ángel” entró en Venecia trayendo la noticia de la victoria, inundando de gozo a la cristiandad, que en su conmemoración, instituyó el día 7 de octubre como el día de Nuestra Señora del Rosario, en agradecimiento a la virgen a quien el Papa había solicitado protección.

Miguel de Cervantes, el autor de “Don Quijote de la Mancha”, adquirió por las consecuencias de haber participado en ese combate, a bordo de la galera “Marquesa”, el seudónimo de “El manco de Lepanto”, ya que fue herido en el brazo izquierdo y en el pecho.

Fuente: laguia2000.com

Un resumen de la segunda guerra mundial

Las tropas alemanas se acercan a Bydgoszcz. Polonia, 18 de septiembre de 1939.

El gobierno de Hitler tenía como meta la adquisición de un gran imperio nuevo que le proveyera “espacio vital” (Lebensraum) in Europa oriental. Hitler calculó que la realización de la hegemonía alemana en Europa exigiría la guerra.

Después de asegurar la neutralidad de la Unión Soviética (con el pacto de no-agresión entre Alemania y la URSS), Alemania desató la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939. Gran Bretaña y Francia respondieron con la declaración de guerra contra Alemania el 3 de septiembre. El 9 de abril de 1940, las fuerzas alemanas invadieron Noruega y Dinamarca, y en mayo de 1940, Alemania empezó el asalto de Europa occidental. La Unión Soviética ocupó los estados del Báltico en junio de 1940, y los anexó en agosto de 1940. Italia, miembro del Eje, entró en la guerra en junio de 1940. Desde el 13 de agosto hasta el 31 de octubre de 1940, la aviación nazi atacó a Inglaterra en la campaña conocida como la “Batalla de Inglaterra”.

Después de dominar los Balcanes con la invasión de Yugoslavia y Grecia el 6 de abril de 1941, Alemania invadió la Unión Soviética el 22 de junio de 1941, en una violación directa del pacto alemán-soviético. En junio y julio de 1941, los alemanes también ocuparon los estados del Báltico. Stalin, el líder soviético, se convirtió en un líder importante del grupo aliado, junto con el presidente de los EE.UU., Franklin Delano Roosevelt, y el primer ministro de Gran Bretaña, Winston Churchill. El 7 de diciembre de 1941, Japón (uno de las potencias del Eje) bombardeó Pearl Harbor, Hawai. Los Estados Unidos inmediatamente declararon la guerra a Japón. El 11 de diciembre, Alemania y Italia declararon la guerra a los Estados Unidos.

Empezando con la llegada en 1942 de las tropas americanas a África del norte, los Aliados obtuvieron una cantidad de victorias militares. El 2 de febrero de 1943, el 6º Ejército alemán se rindió a los soviéticos en Stalingrado. En septiembre, los Aliados invadieron Italia, que se rindió el 8 de septiembre, pero Mussolini estableció un régimen fascista en Italia del norte. Las fuerzas alemanas luego invadieron Italia del norte, y avanzaron hacia el sur para encontrarse con las fuerzas aliadas. Las tropas alemanas mantuvieron Italia del norte hasta mayo de 1945.

El 6 de junio de 1944 (el día D), doscientos cincuenta mil soldados aliados llegaron a Francia, que fue liberada para fin de agosto. Las fuerzas aéreas aliadas atacaron las fabricas industriales nazis, tales como la del campo de Auschwitz(aunque las cámaras de gas nunca fueron un blanco). Los soviéticos empezaron una ofensiva el 12 de enero de 1945, y liberaron Polonia y Hungría. A mediados de febrero de 1945, los Aliados bombardearon Dresden, y casi cien mil civiles fueron muertos.

El 29 de abril, Hitler se suicidó. Berlín fue capturada por las fuerzas soviéticas en mayo de 1945, y los alemanes se rindieron el 7 de mayo de 1945. En agosto, la guerra en el Pacifico terminó, poco después de que los EE.UU. usaran bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, matando instantáneamente ciento veinte mil civiles. Japón se rindió formalmente el 2 de septiembre. La Segunda Guerra Mundial resultó en aproximadamente 55 millones de muertos en el mundo.

Fuente: ushmm.org

Un resumen de lo ocurrido en la primera guerra mundial

Trinchera de la Primera Guerra Mundial.
Resumen de la Primera Guerra Mundial
Introducción

La Primera Guerra Mundial fue el conflicto armado que estalló en 1914, entre las potencias de la Triple Alianza (Alemania, Imperio Austro-Hungaro, Italia) y la Triple Entente (Inglaterra, Francia y Rusia). Este segundo bloque fue reforzado por Estados Unidos desde 1917.

Causa principal
La ambición de las potencias imperialistas por controlar las mejores colonias y semicolonias del planeta. Anhelaban poseer las ricas fuentes de materias primas y buenos mercados para vender sus manufacturas.

Antecedentes inmediatos
El 28 de junio de 1914 fue asesinado el Archiduque Francisco Fernando, heredero del Imperio Austro-Húngaro cuando visitaba Sarajevo. El crimen fue cometido por un grupo nacionalista serbio llamado “Mano Negra”, enemigo del expansionismo austriaco en los Balcanes. En represalia, Austria-Hungría le declaró la guerra a Serbia. Entonces, Rusia movilizó tropas para ayudar a Serbia, lo que provocó que Alemania le declare la guerra a Rusia y su aliada Francia. Cuando Alemania ingresó a Bélgica para invadir Francia, Inglaterra le declaró la guerra.

Hechos principales de la Primera Guerra Mundial
Cuando Alemania invadió Francia se inició la sanguinaria batalla de Marne (setiembre de 1914). Los franceses contuvieron a los alemanes, pero estos evitaron replegarse, iniciándose así la cruenta “Guerra de las Trincheras”. En 1916, los alemanes intentaron tomar la fortaleza de francesa de Verdum, pero también fracasaron. El mismo año, ingleses y franceses lograron derrotar a los alemanes en la batalla de Somme.

En el frente oriental, Alemania atacó a Rusia y la derrotó en las batallas de Tannemberg y de los Lagos Masurianos. En 1917, los comunistas rusos derrocaron al zar Nicolás II y firmaron el tratado Brest-Litovsk restableciendo la paz con Alemania. El retiro de Rusia fue compensado con la incorporación de Italia y Estados Unidos al bloque de la Entente.

En marzo de 1918, Alemania lanzó una ofensiva en el frente occidental, pero los anglo-franceses los vencieron en la Segunda Batalla de Marne, y con la ayuda de las tropas estadounidenses hicieron retroceder a los germanos hasta obligarlos a firmar su rendición en el Armisticio de Compiegne (11 de noviembre de 1918).

El Tratado de Versalles
Entre enero y junio de 1919 se reunieron los representantes de los países que participaron en la guerra. Las potencias vencedoras impusieron duras condiciones a las naciones derrotadas. Por ejemplo Alemania tuvo que ceder Alsacia y Lorena a Francia, y el Imperio Austro-Húngaro se desintegró, dando origen a los estados de Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia.

Además, Alemania quedó obligada a pagar una millonaria indemnización a los vencedores, a limitar el número de sus soldados y a no fabricar ni importar armamento.

Otro acuerdo importante fue la fundación de la Sociedad de Naciones, organismo internacional que debía garantizar una paz duradera.

Fuente: resumendehistoria.com

Página 4 de 41234